“Recurso de hecho deducido por la actora en la causa Peña de Marqués de Iraola, Jacoba María c
16/04/2002
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Corte Suprema de Justicia de la Nación
CIVIL
Tomo 384
ID: fallos_384_102
Jueces
Nazareno
Voces / Materias
QUEJA
APELACIÓN
CONTRATO
REVISIÓN
RECURSO EXTRAORDINARIO
VOTO
Normas Citadas
ley 24.240
ley 48
Fallos: 317:1684
Fallos: 321:3493
Fallos: 315:2140
Fallos: 312:1859
Fallos: 313:97
Fallos: 319:1885
Texto del Fallo
FALLO DE LA CORTE SUPREMA
Buenos Aires, 16 de abril de 2002.
Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en la
causa Peña de Marqués de Iraola, Jacoba María c/ Asociación Civil
Hospital Alemán”, para decidir sobre su procedencia.
Considerando:
1º) Que la actora –asociada desde 1981 al Hospital Alemán y desde
1984 al Plan Médico del Hospital Alemán (PMHA)– estuvo afectada
por una dolencia cuya única alternativa para salvar su vida consistió
en el trasplante de hígado. Este se realizó con éxito en un hospital de
Estados Unidos. El contrato que vinculaba a las partes al tiempo en
que ocurrieron estos hechos (enero–febrero de 1988) no contenía men-
ción alguna relativa a la cobertura de dicho trasplante.
2º) Que a su regreso se le suministró la medicación correspondien-
te para estos casos, inmunodepresores de alto costo, que fueron adqui-
ridos con la receta de un médico perteneciente a la demandada con el
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50% de descuento, durante un lapso de más de dos años. Asimismo, se
le efectuaron en la institución los estudios de control necesarios.
3º) Que en julio de 1990 el reglamento fue modificado y se excluyó
expresamente de la cobertura la operación de trasplante y los medica-
mentos que habían sido su consecuencia. En tal sentido, el facultativo
que trataba a la paciente le comunicó la imposibilidad de seguir rece-
tando las drogas. La actora intentó, sin éxito, la revisión de la medida
y planteó una interpelación resolutoria. Adujo diversos incumplimien-
tos de la demandada y dejó de abonar la cuota, razón por la cual se le
dio de baja.
4º) Que la acción persiguió declarar resuelto el contrato por culpa
de la demandada, y a consecuencia de ello, que se procediera al reem-
bolso de los gastos médicos ocasionados por el trasplante, de los des-
cuentos en la compra de medicamentos y el resarcimiento del daño
moral.
5º) Que el fallo de primera instancia rechazó la demanda en cuan-
to al reclamo de reembolso por gastos de trasplante y el daño moral,
declaró resuelto el contrato desde el 10 de enero de 1991 y condenó a la
asociación al pago de los descuentos por compra de medicamentos hasta
el momento en que, por reglamento, debió ejercer su facultad reciso-
ria. El lapso abarcaba desde agosto de 1990 hasta enero de 1991.
6º) Que contra el pronunciamiento de la Sala H de la Cámara Na-
cional de Apelaciones en lo Civil que –por voto mayoritario– modificó
lo resuelto en punto a que la interrupción del suministro de medica-
mentos no constituía incumplimiento alguno, impuso las costas de la
anterior instancia a la demandada y al confirmar la sentencia en todo
lo demás que fue objeto de apelación rechazó la demanda, la actora
planteó el recurso extraordinario cuyo rechazo dio origen a la presente
queja.
7º) Que los agravios suscitan cuestión federal para habilitar la vía
intentada pues aunque remiten al examen de temas de hecho y de
derecho común que son –como regla y por su naturaleza– ajenos a la
instancia extraordinaria, tal circunstancia no constituye óbice para
invalidar la sentencia cuando, como ocurre en el caso, lo decidido no
constituye una derivación razonada del derecho vigente con aplica-
ción a los hechos comprobados de la causa.
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8º) Que, en efecto, lo resuelto por el a quo se basa en una funda-
mentación aparente. Por un lado admite: a) la necesidad de interpre-
tar los acuerdos suscriptos dentro del marco de la autonomía de la
voluntad de los litigantes a la luz del principio de buena fe y de confor-
midad con lo que verosímilmente entendieron o pudieron entender
aquéllos obrando con cuidado y previsión; b) el deber de los jueces de
promover con prudente arbitrio y equidad el cumplimiento de los con-
tratos; c) que estaba fuera de toda duda que en el reglamento al que se
había adherido la actora los trasplantes no se encontraban en la lista
de coberturas excluidas y que la incorporación a esa lista sólo se efec-
tuó en el año 1990; d) el carácter restrictivo con el que debían enten-
derse las coberturas excluidas; e) que los contratos de adhesión debían
interpretarse a favor del más débil. Pero por otro concluye en que la
omisión de incluir la operación de transplantes en la lista de cobertu-
ras excluidas en el reglamento general de la empresa de medicina pre-
paga, no tenía como consecuencia el deber de responder respecto de
algo que no previó ninguno de los contratantes.
Al decidir del modo indicado, el a quo realizó una exégesis que
contraría los principios enunciados al inicio, por lo que el fallo carece
de la debida fundamentación exigible a las decisiones judiciales, con
grave lesión de garantías constitucionales.
9º) Que, en efecto, cabe tener particularmente presente como pau-
ta orientadora que en los casos de contratos con cláusulas predispues-
tas cuyo sentido es equívoco y ofrece dificultades para precisar el al-
cance de las obligaciones asumidas por el predisponente, en caso de
duda debe prevalecer la interpretación que favorezca a quien contrató
con aquél o contra el autor de las cláusulas uniformes (doctrina de
Fallos: 317:1684; 321:3493).
Esta regla hermenéutica se impone en razón de expresas disposi-
ciones legales (art. 1198 del Código Civil, art. 218, inc. 3º, del Código
de Comercio, art. 3º de la ley 24.240), y se acentúa en el supuesto del
contrato de prestación médica, habida cuenta de la jerarquía de los
valores que se hallan en juego: la vida y el derecho a obtener conve-
niente y oportuna asistencia sanitaria (Fallos: 321:3493).
10) Que tal derecho se vería frustrado si se admitiera que la falta
de exclusión de un tratamiento no importa su lógica inclusión en la
cobertura pactada, siendo inadmisible la referencia histórica al estado
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del conocimiento médico existente al tiempo de la contratación, toda
vez que se traduciría –con grave detrimento del servicio de salud– en
la privación de los adelantos terapéuticos que el progreso científico
incorpora –en forma casi cotidiana– al campo de las prestaciones mé-
dico asistenciales.
11) Que no obsta a esta conclusión las previsiones de la cláusula 17
de las condiciones generales, pues de dicho texto resulta que los servi-
cios cubiertos no se ciñen a las prestaciones asistenciales que suminis-
tra el Hospital Alemán en sus instalaciones, ya que son admitidas tam-
bién las llevadas a cabo “en los lugares que el Plan Médico determine
a través del equipo médico indicado en la nómina respectiva o de aque-
llos profesionales que, estando fuera de dicha nómina, fueran designa-
dos por el Plan Médico”, estipulación que habilita una apertura del
sistema, subordinada a una derivación específica, que no fue cumplida
por la demandada frente al complejo cuadro de extrema urgencia pa-
decido por la reclamante.
12) Que, asimismo, lo resuelto por la cámara importó convalidar
–con alcance retroactivo– una modificación unilateral de los términos
contractuales, con un alcance que no se compadecía con la conducta
observada por la empresa con posterioridad a la vigencia del convenio
–cuyo valor como elemento interpretativo ha sido destacado por esta
Corte (Fallos: 315:2140; 316:3199; 317:1598; 322:313 y 2966, entre
otros)– desde que durante los dos años posteriores a la operación, se le
recetaron los medicamentos inmunodepresores –con el 50% de des-
cuento– tal como correspondía de acuerdo al plan HA2 suscripto por la
demandante para el tratamiento ambulatorio (conf. fs. 32, 953 vta., y
972 vta del peritaje contable).
13) Que, consiguientemente, la interrupción de su suministro lue-
go de dicho lapso importó dejar librada a la actora a su suerte y fortu-
na en cuanto acreedora de la prestación asistencial, pues no existiría
la posibilidad real de obtener una nueva cobertura en virtud de la
preexistencia de su enfermedad.
14) Que, por lo demás, es igualmente aparente el argumento en
punto a que la conducta de la demandada encontraba justificativo en
una supuesta ecuación económico financiera, toda vez que en autos no
se ha acreditado en modo alguno que la atención de los gastos de la
actora pudiera traducirse –concretamente– en un gravamen patrimo-
nial irreparable para la empresa.
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15) Que, en tales condiciones, media relación directa e inmediata
entre lo resuelto y las garantías constitucionales que se dicen vulnera-
das (art. 15, ley 48).
Por ello, y oído el señor Procurador Fiscal, se declara procedente el
recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada, con el
alcance indicado. Con costas. Vuelvan los autos al tribunal de origen a
fin de que, por quien corresponda, se dicte un nuevo fallo con arreglo a
lo expuesto. Agréguese la queja al principal. Notifíquese y remítase.
JULIO S. NAZARENO — EDUARDO MOLINÉ O’CONNOR — CARLOS S. FAYT —
ANTONIO BOGGIANO — GUILLERMO A. F. LÓPEZ — ADOLFO ROBERTO VÁZQUEZ.
SARA BEATRIZ PSCHEPIURKA V. ROBERTO IZAGUIRRE
CADUCIDAD DE LA INSTANCIA.
Si al certificar la prueba en el incidente de beneficio de litigar sin gastos se
reiteró que el mencionado trámite se encontraba pendiente de producción, lo
que, junto con el traspapelamiento de dicha causa, demuestra que existía un
problema con proyección sobre la clausura del período probatorio, que podría
incidir eventualmente en la preparación de los alegatos, su búsqueda y apari-
ción eran aspectos a tener en cuenta al tiempo de resolver sobre la procedencia
de la caducidad, a la par que dejan la duda acerca del alcance sobre las gestiones
cumplidas por la recurrente en ese lapso.
CADUCIDAD DE LA INSTANCIA.
Si, más allá de que el beneficio de litigar sin gastos cuenta con autonomía proce-
sal, se trata de una prueba ofrecida tanto en la causa principal como en el inci-
dente y el error de señalar en dos oportunidades que aquella prueba no se había
producido resulta sólo atribuible al tribunal y pudo generar dudas o confusión
en la actora en cuanto a cumplir con eficacia trámites correspondientes a la
etapa procesal s
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