DE JUSTICIA
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Corte Suprema de Justicia de la Nación
Tomo 341
ID: fallos_341_199
Ruling Text
DE JUSTICIA
DE L.A NACIÓN
203
El testigo Raúl Tierno visitó a su hijo Patricio -luego
muerto
en un supuesto intento
de fuga-
y lo encontró físicamente
trans-
formado, con una pérdida
de 20 kgs. en su peso y visibles marcas
y lastimaduras
en sus muñecas y piernas.
La testigo Nicolasa Zárate de Salamone ubicó a su hija
Nilda
Susana
Salomone
de Guevara
en una
dependencia
policial
de la
Ciudad de La Plata,
después
de un mes de su aprehensión,
con
huellas de haber sido maltratada
y lesionada.
Otros relatos hablan de que, cuando .las circunstancias
lo per-
mitían, se daban entre sí ayuda y cuidados, pues algunas víctimas
habían quedado en estado .de no poder valerse por sí 'mismas.
La testigo
Gladis Evarista
Cuervo realizó un
conmovedor
re-
lato de su martirio,
dijo " ... luego, de eso me picanearon,
y me
preguntaban
por gente del hospital, me preguntaban
las cosas más
disparatadas,
dónde estaba
Firmenich,
dónde vivía Galimberti,
de~
cían que yo era la
mujer
de Vaca Narvaja,
con qué médico del
hospital me acostaba, bueno, después de la picana, sufrí otra serie
de torturas
en días sucesivos, me hicieron el submarino, que .le lla~
man ellos, en una bañera llena de agua fría, eso me lo hicieron varias'
veces, volvieron a golpearme, me rompieron
el esternón y las costi-
llas, en otra de las oportunidades,
en que me torturaban,
me quema-
ron, me quemaron con cigarrillos, me prendieron
fuego al vello del
pubis, y me quemaron
con encendedores, las piernas, el cuello, en
-el cuello tuve que hacerme ya dos cirugías plásticas para recuperar
la movilidad, y modificar un poco la parte
estética por que había
quedado muy afectada, después de eso, un día, yo estaba ya total~
mente deshecha
por la tortura,
me tenían
siempre
dentro
de un
placard,
me ataban
las manos a la espalda, y las manos
me las
ataban
a los pies, por detrás, lo que ellos llamaban
en avión, en
algunas oportunidades,
me dejaron
las manos atadas
adelante,
en~
tonces, yo me bajé la venda, y dentro del placard,
en los estantes,
había tarjetitas,
de las voluntarias
d~l hospital
que deCÍan felices
fiestas, feliz navidad, centro de voluntarias
del policlínica Posadas,
entonces allí, empecé a sospechar que estaba eú el hospital, por que,
además, ya había reconocido entre quienes me torturaban
a varios