DE JUSTICIA
15/12/1977
|
Corte Suprema de Justicia de la Nación
Tomo 341
ID: fallos_341_603
Texto del Fallo
DE JUSTICIA
DE LA NACIÓN
1IJ7
Lo describe
con aderto
refiriendo
a la existencia
de un bailo gran-
de con
instalaciones
para
varias
personas,
que
contaba
con
cala-
bozos externos,
uno
de los cuales
habitó,
desde
el que
en
horas
del Dlediodía
oía ruido
de cubiertos,
paso
de mucha
gente
y
con-
l.rersaciones, por
lo que
deduce
que se trataba
de un comedor.
En
oportunidades
en que era conducido
al baño,
pudo
divisar,
por
la
venda
de sus
ojos
algo corrida,
un recinto
grande
con
una
reja
característica,
donde
permanecían
numerosas
personas
acostadas
sobre
colchonetas.
La mayoría
tenía
los ojos
vendados,
.las manos
atadas,
con
prohibición
de pararse
o sentarse
y de
comunicarse
con los demás;
les quitaban
la
venda
únicamente
para
bañarse
y
les desataban
las manos
sólo para
comer.
Notó que la custodia
se
.::fectuaba por
efectivos
de Gendarmería
Nacional
y que
un
grupo
especial,
con
facultades
de
mando,
efectuaba
los
interrogatorios.
Había, por las noches,
gran movimiento
de personas,
así como
gri.
tos y lamentos
de quienes
eran interrogados.
Se confeccionaban
car-
petas con listado
de detenidos
a los que se identificaba
por números
y en las que se consignaban
sus datos pers(~males. Tal relato
coincide
con el de otros
cautivos
en el mismo
campo clandestino,
entre
ellos
Piero
Di Monte,
Puerta,
Porta
y Contemponi.
Constituye
un
serio
indicjo
de
su permanencia
en él la
referencia
que
hace
a Perla
Scheneider,
cuya voz
escuchó
en ocasión
en que
fue
interrogado.
quien
es nombrada
como
detenida
allí en la
misma
época
por el
testigo
dtado
en último
término.
Silvio
Octavio
Viotli
fue
liberado
el
día
15 de diciembre
de
1977 en horas
de
la madmgada.
Ello
surge
de
sus
propias
manifestaciones
en
el sentido
que
fue conducido
en un camión
de Ejército
y dejado
frente
a la Es-
tación
Terminal
de Omnibus
de Córdoba.
Fue nuevan:tente privado
en forma
ilegal de su libertad,
el día
16 de
diciembre
de
1977 en
su domicilio
de
Oncativo,
Provincia
de Córdoba,
por efectivos
de Gendarmería
Nacional.
Tal su propio
relato
y el de su madre,
ambos contestes
en que
hicieron
firmar
a ésta y a dos testigos
un acta
dejando
constancia