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del cadáver ósea en la parte del Yientre y que además tenia una soga en la cintura, todo lo que coincide con lo declarado por los inculpados perpetradores ae la muert

No date | Corte Suprema de Justicia de la Nación
CSJN
COMERCIAL
Tomo 22 ID: fallos_22_422

Judges

Ramos Costa

Keywords / Subjects

SOCIEDAD

Ruling Text

DE JUSTICIA NACIONAL 427 el cadáver en la ribera del rio, mas abajo de la Paz, se pre- senta sin la prueba al ménos la prcsuncion de que no debió ser otro que el de Hernandez; pues dichos declarantes determinan seiinles de herida en el costadO" del cadáver ósea en la parte del Yientre y que además tenia una soga en la cintura, todo lo que coincide con lo declarado por los inculpados perpetradores ae la muert" de dicho Hernandez. so Que pasado al uámen 6 consideracion de la defensa hecha, los reos Ignacio Ramos de María y Nazario Palacios, fojas f8 á 85, el prin ~ipio jurídico en que se basa asegurándose que si la confesiou de los inculpados es aceptada como fundamento de prueba, es decir, hasta ~n las cscepcioncs ó disculpas de ellos. Claro es que por ese mismo principio, eu el presente caso, Yisto lo espuf'sto por los citados reos en su indagatoria y con- fesion, pntcntizándose por ellos mismos, sin disculpa ni vaci- lacion los crímenes que perpetraron con conciencill 111 robar el buque, y al darlo muerte á Hcrnandez alevcmento y por ven· garse, como queda demCistrado anteriormente; Yiene pues á resultar que del tal principio, citado por 61 defensor, no puede al presente hacerse una regla de atenuaoion en la criminalidad de los reos, sinó mas bien de agravaoion. - Asimismo los otro:J argumentos que funda en la ignorancia do sus defendido~ uomo. hombres de la clase inculta del pueblo, con las preocupaciones, pasiones y errores de que ado~ecen las masas especialmente agrestes de nuestra sociedad; no pueden de modo alguno presentarse como causas 6 motivos de su incul- ptlbilidad criminal ni de atenuacion que les farerezca, sin con- trarillr basta los instintos racionales que hacen conocer á todo hombre lo que es malo y lo que es bueno, social y moralmente hablando, por supina que sea la ignorancia, sobre todo ¿ qui6n no v6 lo que de la aceptacion de tal disculpa resultaría? El des- quicio moral y social, quedando sin fuerza alguna l11ley. 9° Que en la defensa hecha do fojas 82 á 85 á V icen te Cal-